Actividades, Caixón de sastre, Home

Sunset Boulevard de Billy Wilder

TÍTULO ORIXINAL: Sunset Boulevard.
NACIONALIDADE: EE.UU., 1950.
DIRECCIÓN: Billy Wilder.
PRODUCCIÓN: Paramount Pictures. PRODUCTOR: Charles Brackett. 
ARGUMENTO: Basado na narración “A can of beans”, de Charles Brackett e Billy Wilder.
GUIÓN: Charles Brackett, Billy Wilder e D.M. Marshman Jr. FOTOGRAFÍA: John F. Seitz (B/N). MÚSICA: Franz Waxman e a “Danza dos sete velos” de Richard Strauss. MONTAXE: Arthur Schmidt e Doane Harrison. DIRECCIÓN ARTÍSTICA: Hans Dreier e John Meehan. DECORADOS: Sam Comer e Ray Moyer. VESTIARIO: Edith Head. MAQUILLAXE: Wally Westmore.
                                                           DURACIÓN: 111 minutos.
                                                           INTÉRPRETES: Gloria Swanson (Norma Desmond), William Holden (Joe Gillis), Erich von Stroheim (Max von Mayerling), Nancy Olson (Betty Schaefer), Fred Clark (Sheldrake), Jack Weeb (Artie Green), Lloyd Gough (Morino), Cecil B. De Mille, Hedda Hopper, Buster Keaton, Anna Q. Nilson, H.B. Warner, Jay Livingstone, Ray Evans, Sidney Skolsky e Berenice Mosk (eles mesmos).

 O CINE DENTRO DO CINE

         Obra mestra sen paliativos, Sunset Boulevard fálanos do cine desde dentro do cine, fálanos das xentes que integran o universo cinematográfico hollywoodiense, dos estudios e das antigas estrelas da época silente do celuloide que loitan, desesperadamente, contra o tempo e o esquecemento, e das que Norma Desmond –trasunto da propia Gloria Swanson retirada do cine dende 1932- é exemplo paradigmático.

Billy Wilder constrúe coa súa peculiar visión da realidade chea de sarcasmo e amargura, un filme sobre a fascinación do cine e o seu mundo pechado, paralizado no tempo que constitúe quizais a mellor película que se ten feito sobre a Sétima Arte. A través dun narrador omnisciente, que o é por ser protagonista do que narra e estar ademais morto, anulando deste xeito calquera posibilidade de final feliz; Wilder enceta polo final e debulla a vida do Hollywood dos 50, através dunha vella actriz, millonaria e paranoica, que vive evocando o seu pasado e soñando con volver a ser a grande estrela que fora. Tanto para esta coma para os seus coetáneos –figuras de cera ós ollos de Gillis- o cine deixara para sempre de ter a grandeza de antano.

Wilder realmente é un narrador de historias máis que director de cine, e coma guionista emprega a sucesión de planos coma canle expresiva redescubrindo ese mundo a través da mirada de Joe Gillis, guionista fracasado e “acompañante” da diva que nos mostra un Hollywood que nin el mesmo pensaba que existía. Algúns personaxes chegan a manter actitudes que rozan o esperpento, caso do papel interpretado por Erich von Stroheim que expulsado coma director da derradeira película de Norma Desmond pola propia actriz, decide quedar ó seu carón servíndoa coma maiordomo –realmente iso mesmo lle aconteceu ó director alemán con Gloria Swanson na rodaxe da Raíña Kelly, 1928- algo que exemplifica a vida de tantos directores europeos, mentores de actrices, obscurecidos pola grandeza posterior das súas pupilas, caso de Stemberg con Marlene Dietrich ou Maurice Stiller con Greta Garbo.

A película tamén supón unha homenaxe ó cinema coma manifestación artística na que os europeos –basta con mirar a ficha técnica da película- tiveron unha parte primordial. Hollywood, é certo, converteu o cinema nunha grande industria, na fábrica de soños que é hoxe en día pero a cambio de emprender un camiño sen retorno cara á mediocridade; o cinema coma arte, como vehículo expresivo ten súas raíces máis fondas en Europa –excepcións a parte-, de aí a influencia do expresionismo alemán que Wilder coñeceu de primeira man na fotografía da película, no tratamento do barroquismo da decadente mansión da estrela e no magnífico vestiario da non menos magnífica Edith Head. A música axuda tamén a potenciar o patetismo dalgunhas esceas, o tango ó son de La Cumparsita que bailan os protagonistas afonda no idea do paso do tempo;  que é  precisamente o tema da película, ese tempo que destrúe o que temos pero tamén o que poderiamos ter.

Actividades, Caixón de sastre, Home

Carta de una desconocida de Max Ophüls

TÍTULO ORIGINAL: Letter from on unknown woman. NACIONALIDAD: EE.UU., 1948.
DIRECCIÓN:  Max Ophüls.
PRODUCTOR: William Dozier. GUIÓN: Howard Koch y Max Ophüls, basado en la novela homónima de Stefan Zweig.
FOTOGRAFÍA: Frank Planner. MONTAJE: Ted J. Kent. MÚSICA: Daniele Amfitheatrof. DIRECCIÓN ARTÍSTICA: Alexander Golitzen.
DURACIÓN: 86 minutos.
INTÉRPRETES: Joan Fontaine (Lisa Berndl), Louis Jourdan (Stefan Brand), Mady Christians (Señora Berndl), Marcel Journet (Baron Johann Stauffer), Art Smith (John), Carol Yorke (Mary).

AMO, LUEGO EXISTO

Tras asaltar Adolf Hitler el poder en Alemania, el realizador judío Max Ophüls abandona su país continuando su carrera cinematográfica, iniciada a comienzos de los años 30, en diversos países europeos a lo largo de una década. Finalmente, una vez comenzada la II GuerraMundial y ante el avance alemán marcha a EE.UU. como tantos otros compatriotas, donde rueda películas tan interesantes como La conquista de un reino, 1947; Carta de una desconocida, 1948; Atrapados, 1949 y Almas desnudas, 1949.

Quizás sea Carta de una desconocida, 1948 la más importante de ellas, donde despliega un estilo cinematográfico caracterizado por muy amplios planos, largos y complicados y donde refleja un interés evidente por el análisis profundo del ser humano y sus sentimientos.

El film comienza la víspera de un duelo en la Vienade 1900 y a través de 4 flashback nos da cuenta de la vida del pianista Stefan Brand, un bon vivant incorregible y de Liza Brendle, la desconocida enamorada del título que, a través de una carta póstuma, confiesa su amor por él desde que era niña, desgranando los acontecimientos más importantes de su existencia, paralela a la del casanova con el que tiempo atrás llegó incluso a intimar, fruto de lo cual nace un niño. Liza había supeditado su vida, sus anhelos a un amor no correspondido y la carta le hace comprender a Stefan el por qué de haber sido retado a duelo aquella misma noche, así como lo miserable de su existencia, a la que pondrá fin en un acto supremo de dignidad –de la que ha carecido a lo largo de sus días- dejándose conducir al alba al encuentro de la muerte.

Rodada enteramente en estudio, esta película profundiza en lo irracional del amor, en el amor platónico en su estado más puro, en el que tan sólo una mirada, un gesto, bastan para hacer feliz a aquel que ansía ser amado. La fina sensibilidad de Max Ophüls, su profunda mirada sobre la realidad queda patente en el film. El realizador juega con nosotros haciéndonos creer que finalmente el amor triunfará, que en definitiva un hombre sin sentimientos puede redimirse por el cariño más puro y limpio de una adolescente; porque hasta el final, Liza, será aquella niña que lo observaba desde el umbral de la puerta de la casa de vecinos donde ambos vivían, deslumbrada por el gran pianista al que amó hasta el final de sus días. La imagen última en la que el protagonista, antes de subirse al coche de caballos junto a sus padrinos de duelo, se vuelve ligeramente y cree vislumbrar entre la niebla a la muchacha de ojos despiertos del piso de abajo, descubriendo así en aquella a la mujer a la que amó una noche y que no fue capaz de reconocer en la bella dama del teatro, es de una belleza, que no por simple deja de ser sublime.

Carta de una desconocida, 1948 es una bella lección de amor, una clase magistral de cine.

Actividades, Caixón de sastre, Home

Banshun de Yasuhiro Ozu

TÍTULO ORIXINAL: Banshun.
NACIONALIDADE: Japón, 1949.
DIRECCIÓN: Yasujiro Ozu.
PRODUCCIÓN: Shochiku. GUIÓN: Kôgo Noda y Yasujiro Ozu, basado en una historia de Kazuo Hirotsu. FOTOGRAFÍA: Yuharu Atsuta.
MONTAXE: Yoshiyasu Hamamura. MÚSICA ORIXINAL: Senji Itô.
DIRECCIÓN ARTÍSTICA: Tatsuo Hamada.
DURACIÓN:108 minutos.
INTÉRPRETES: Setsuko Hara (Noriko), Chisu Riu (Shukichi Somiya), Yun Usami (Shuichi Hattori), Masao Mishima (Jo Onodera), Kuniko Miyake (Akiko Miwa), Haruko Sugimura (Masa Taguchi), Hihi Auki (Kasayochi), Yoshiko Tsubouchi (Kiku), Yumeji Tsukioka (Aya Kitagawa).
 

O NOVO E O VELLO

En la ciudad de Kamamura la joven Noriko vive con su padre viudo Shukichi, éste lo es todo para ella y la joven espera pasar el resto de su vida cuidándolo. Sin embargo, la hermana de Shukichi y él mismo, creen necesario que Noriko se case y por ello le buscan un pretendiente, fingiendo el padre al mismo tiempo, interés por una mujer para que su hija dé el paso definitivo.

Primavera tardía, 1949 supone la primera obra maestra de la postguerra de Yasujiro Ozu, en la cual a través de una minuciosa descripción de la realidad, como en él es característico, reflexiona sobre la necesidad de armonizar lo nuevo y lo viejo; la modernidad reflejada a través de los anuncios de Coca Cola o de la existencia de establecimientos de corte occidental fruto de la ocupación norteamericana y la tradición que está presente en las relaciones personales de los protagonistas, en sus modos de vida.

El realizador ya había trabajado anteriormente con Kôgo Noda, el guionista que a partir de ese momento se convertirá en su fiel colaborador, a ambos les gustaba elaborar sus guiones en Chigasaki-Kan, una residencia cercana a Kamamura y con el tiempo, en Unko-so, la casa de Noda en Nagano o en Muguei-so, la del propio Ozu. Por tanto, la relación tan personal que mantenían se reflejaba en la construcción de esas historias tan intimistas que caracterizan la filmografía del realizador nacido en Tokio. Porque realmente es esto lo que define su cine, un perfecto análisis de los personajes, de sus sentimientos y anhelos más íntimos a través de un estilo austero, casi minimalista. Que nadie espere complicados movimientos de cámara en Ozu, ya en este film comienza a precisar su modo de hacer cine, aunque todavía emplea algún que otro travelling, los planos fijos a la altura de un hombre sentado ante una mesa, esos planos contrapicados que se repiten a lo largo toda su obra y que nos hablan de un director seguro de sí mismo, de lo que cuenta y de la verdad presente en cada una de las imágenes, serán la nota de identidad de aquel que nos mostró al mundo como era el Japón postbélico que se resistía a cambiar, a abandonar unas tradiciones que formaban parte de su ser, de su propia existencia como nación.

Todo es poesía en Ozu, para él tiene tanta importancia lo que se dice como lo que se calla, unas flores mecidas por el viento, una colina con unos pinos secos que contrastan con el verdor del situado en primer plano, la juventud y la vejez, la vida y la muerte, todo ello es tan necesario para la historia como las conversaciones entre Shukichi y su hermana sobre la necesidad de que Noriko se case, aunque ello signifique la soledad del padre,  su desamparo, sin aquella hija que es casi como una criada, que lo conoce y a la que quiere más que a nada a pesar del lenguaje imperativo que con ella emplea en sus relaciones personales.

Noriko también ama a su padre, lucha para no tener que dejarlo sólo, llora y se siente decepcionada cuando éste le propone la posibilidad de casarse de nuevo –algo que ella considera “sucio”- pero finalmente accede, cuando “la ley de vida” se impone, inexorable, a los deseos humanos.

En aquel Japón todavía el peso de la costumbre era muy grande, el padre decide lo que tiene que hacer su hija, su necesario matrimonio y ella se rebela, no tanto ante el hecho en si como ante la incapacidad de poder decidir si quiere o no casarse, el amor no es lo más importante, -“es posible que el matrimonio no signifique la felicidad desde el principio, no hay que esperar una felicidad tan inmediata, a veces lleva algún tiempo, no hay que esperar encontrar la verdadera felicidad, hay que trabajar por ella, esforzarse por merecerla”- le dice Shukichi poniendo como ejemplo su propia vida en un sencillo juego de plano-contraplano, que suponen los últimos consejos de un padre. El choque de culturas, la occidentalización de la que hemos hablado está muy presente en la película: el concierto de música clásica o la marcha nupcial como oposición al teatro tradicional al que acuden padre e hija, las vestimentas occidentales de los más jóvenes frente a las de los más viejos; el sobrino de Noriko vestido de jugador de béisbol y su tía con el quimono tradicional, incluso el que será el próximo marido de Noriko –presente por omisión- según todos los comentarios se parece a Gary Cooper, como si un asiático pudiese parecerse físicamente a un norteamericano de Montana.

Yasujiro Ozu está dotado de una sensibilidad sólo igualable a la de otro gran director  nipón,  Kenji Mizoguchi, en ningún film podemos ver el modo casi sagrado, como si de un ritual se tratase, conque los personajes de Ozu hacen una maleta, el cuidado con el que doblan una simple camisa o guardan un libro para el viaje, hasta la actividad más cotidiana o trivial parece algo que deba realizarse en silencio, con una esquisita prudencia, algo tan alejado de nuestra forma de ser como los quilómetros que nos separan.

El film finaliza como comienza, con la poesía que pueden generar unos simples fotogramas. El padre regresa sólo a casa, se sienta como otras tantas veces había hecho aguardando por su hija, pero ahora en soledad comienza a pelar una manzana mientras las olas del mar una y otra vez avanzan y se retiran sobre la playa solitaria, una metáfora sobre “la ley de vida”, sobre lo inmutable, así es la existencia humana y siempre lo será, como el mar que baña las playas y que lo hará por siglos.

Actividades, Caixón de sastre, Home

Retorno ao pasado de Jacques Tourneur

TÍTULO ORIXINAL: Out of the past.
NACIONALIDADE: EE:UU., 1947.
DIRECCIÓN:  Jacques Tourneur.
PRODUCCIÓN: Warren Duff. PRODUCTOR EXECUTIVO: Robert Sparks. ARGUMENTO: Da novela “Build my gallows high” de Geoffrey Homes. GUIÓN: Geoffrey Homes (Daniel Mainwaring). FOTOGRAFÍA: Nicholas Murusaca.
MONTAXE: Samuel E. Beetley. MÚSICA: Roy Webb.
DURACIÓN: 97 minutos.
INTÉRPRETES: Robert Mitchum (Jeff Balley), Kirk Douglas (Fred Sterling), Jane Greer (Cathie Moffett), Rhonda Fleming (Meta Carson), Steve Brodie (Jack Fisher), Richard Webb (Jim), Paul Valentine (Joe Stefanos), Virginia Huston (Ann Miller), Ken Niles (Lloyd Eels), Dickie Moore (The Kid), Oliver Blake (Sr. Tillotson), Lee Elson (O policía), Frank Wilcox (Sheriff Douglas), Tony Roux (Joe Rodríguez), Theresa Harris (Eunice).

A MALDADE CHÁMASE CATHIE MOFFET

Para moitos Retorno ó pasado, 1947 é a mellor película de cine negro, o que é moito dicir se temos en conta que a este xénero cinematográfico xenuinamente americano se adscriben cintas como O falcón maltés, 1941; O soño eterno, 1946; Ao roxo vivo, 1949; A xungla de asfalto, 1950 ou Sede de mal, 1958. Sexa coma fora é certo que nos atopamos ante unha obra mestra, asinada por un realizador certamente menosprezado e ó que cómpre reivindicar, valorar a súa capacidade para interrogármonos sobre as máis profundas pulsións do ser humano, para construír personaxes desgarradores, apaixonados, atormentados que tocan a fibra sensible de todos aqueles que teñen algo máis que unha simple unidade de bombeo no medio do peito.

Autor de filmes como A muller pantera, 1942 ou Eu andiven cun zombie, 1943; Jacques Tourneur conta cunha brillante filmografía ás súas costas, non en termos de éxito comercial, nin ao manexo de grandes orzamentos á hora de rodar, pero si en canto á valoración actual que da súa obra se está a facer, e que levou á crítica a ver nela unha das carreiras cinematográficas de maior valor no Hollywood dos anos 40-50.

Retorno ó pasado, 1947 narra o reencontro do ex-detective Jeff Bailey, retirado nunha pequena vila de Nevada e a piques de se casar coa súa noiva Ann Miller, con Fred “Whit” Sterling un xogador para o que tivera traballado no pasado. Este encárgalle que atope a súa amante, Cathie Moffet que fuxiu roubándolle 40.000 $. Bailey da con ela en Acapulco, pero sentíndose atraído pola moza, deciden escapar xuntos. O socio de Sterling, Jack Fisher non disposto a perder cartos, busca e encontra á parella, chantaxeándoos con avisar do seu paradoiro ó gánster si estes no lle entregan o diñeiro roubado. No enfrontamento que se produce Cathie mata a Fisher e fuye deixándolle o morto a Bailey. Despois de ocultar o cadáver Jeff volta á vila xunto a súa noiva.

O tempo pasa e cando Jeff está a piques de refacer a súa vida, de novo o pasado chama a súa porta na figura de Fred Sterling que ten de novo ó seu carón a Cathie e que finxe esquecer a traizón de ambos, encargándolle un novo traballo a Bailey.

A película é unha mirada chea de fatalismo sobre a vida dos seres humanos ós que o pasado condiciona o presente e lles impide realizar seus plans de futuro. Este thriller escarva no máis fondo da condición humana e amósanos o malvado e retorcido que pode ser este ser humano para cos seus conxéneres.

Coma en todo filme de cine negro que se prece, a través dun ritmo cargado de vitalidade e dunha atmosfera inquietante, Tourneur pon diante de nós unha colección de personaxes ambiguos dos que non coñecemos nada e o sabemos todo: detectives sarcásticos, gánsters sen escrúpulos, prostitutas, asasinos, chantaxistas e como non, unha moza de beleza directamente proporcional a súa maldade, que é quen de volver tolo ó máis pintado e da que nunca sabemos o que pensa realmente tendo seu contrapunto na rapaza honrada que quere rexenerar ao protagonista a base de bondade e certas doses de inxenuidade, pero desarmada ante a presencia sensual da vampiresa que fai inevitable a destrucción do seu amado.

Fotografada magnificamente por Nicholas Musuraca, con un claroscurismo case que expresionista característico destes filmes; este operador que comezou traballando en películas mudas nos primeiros anos vinte, colaborou con Tourneur en A muller pantera, 1942 e en outros films coma A pegada  dun recordo, 1943 ou A gardenia azul, 1953 de Fritz Lang.

A novela de Geoffrey Homes “Build my gallows high” de 1946 é a base sobre a que se constrúe este thriller que estaba destinado para Humphrey Bogart –o escritor admiraba moito ó intérprete norteamericano e así o protagonista das súas novelas tiña o nome de Humphrey Campbell, de máis que claras similitudes fonéticas co actor- pero que producido porla RKO pasou a ser confiado a Robert Mitchum no seu papel protagonista, que lle deu ese aire descoidado e socarrón que caracteriza súas actuacións e que ten en Jane Greer  seu contrapunto. Trátase ademáis da segunda película dun moi novo Kirk Douglas, completando así un trío protagonista que fai deste filme non só “… una película que aguanta moi ben o transcurso del tempo” en palabras do propio director senón un magnífico traballo que toda persoa que aprecie o bo cinema saberá valorar.

Actividades, Caixón de sastre, Home, Novidades

Offrett de Andrej Tarkovskij

TÍTULO ORIXINAL: Offret.
NACIONALIDADE: Suecia/Francia, 1986.
DIRECCIÓN: Andrej Tarkovskij.
PRODUCCIÓN: Anna-Lena Wibon.
GUIÓN: Andrej Tarkovskij.
FOTOGRAFÍA: Sven Nykvist. MONTAXE: Andrej Tarkovskij e M. Laszczylowski. MÚSICA: J.S.Bach e temas musicais suecos e xaponeses.
DURACIÓN: 145 minutos.

INTÉRPRETES: Erland Josephson (Alexander), Susan Fleetwood (Adelaida), Valerie Mairesse (Xulia), Allan Endwall (Otto), Gudrun Gisladottir (María), Sven Wollter (Víctor), Filippa Franzen (Marta, Tommy Kjellquist (O home cativo).

 

UN OFRECIMENTO DE AMOR PERENNE

Alexander, dramaturgo e ensaísta de éxito, convertido en distinguido crítico teatral, abandona o éxito para irse a vivir a unha pequena casa retirada preto do mar. O día que celebra o seu aniversario de súpeto treme a terra, uns avións de combate resgan o ceo e rompen o clima de reunión; na televisión anuncian o comezo dunha conflagración mundial na que as armas nucleares serán empregadas. Alexander reza postrado de xeonllos, pídelle a Deus que pare a guerra, a cambio fai voto de non volver falar e renunciar a tódalas súas posesións; casa, afectos, familia. Otto, o carteiro do pobo, ofreceralle unha solución: Alexander, debe pasar a noite cunha das serventas, á que se lle supoñen poderes paranormais e a guerra rematará.
Sacrificio é a derradeira película do director ruso Andrei Tarkovskij, morto pouco tempo despois. O filme rodouse en Suecia, xa que seu autor marchara, a causa das súas ideas, da URSS. Podemos dicir que o cine de Tarkovskij son diálogos rodados, a imaxe, case estática é só o soporte sobre o que mostrar a súa visión do mundo, as profundas motivacións filosóficas que o moven e conmoven.

Ortega definiu a metafísica como : A procura da certidume radical acerca da realidade radical. Nese sentido o cine de Tarkovskij pode cualificarse coma metafísico; polas profundas análises sobre a angustia do home, a ansia do transcendente, as interrogantes sobre a existencia mesma do ser humano e procura da espiritualidade.

Fotografada magnificamente por Sven Nykvist, o operador habitual das películas de Bergman, Sacrificio quere responder a tres cuestións que en momentos de tribulación atormentan a algúns seres humanos:

  • Pode existir a solidariedade humana universal?
  • Existe un Deus capaz de escoitar as nosas pregarias?
  • Como responder á angustia da morte, ao misterio do amor, ao sobrenatural?

O director ruso que adiviñaba o seu pronto falecemento por un cancro non da resposta total a esas preguntas pero deixa que un hálito de esperanza flote no aire, a través do relato do monxe e a árbore seca, que durante tres anos regou tódolos días e que finalmente floreceu debido á fe, que nas milagres e poder de Deus tiña o cenobita.

Actividades, Caixón de sastre, Home

Soylent Green de Richard Fleischer

TÍTULO ORIXINAL: Soylent Green.
NACIONALIDADE: EE.UU., 1973.
DIRECCIÓN: Richard Fleischer. PRODUCCIÓN: Walter Seltzer e Russell Thacher. GUIÓN: Stanley R. Greenberg, baseado na novela Make Room! Make Room! De Harry Harrison. FOTOGRAFÍA: Richard H. Kline. MONTAXE: Samuel E. Beetley. MÚSICA: Fred Myrow. DIRECCIÓN ARTÍSTICA: Edward Carfagno.
DURACIÓN: 97 minutos.
INTÉRPRETES: Charlton Heston (Robert Thorn), Edward G. Robinson (Sol Roth), Joseph Cotten (William R. Simonson), Leight Taylor-Young (Shirl), Chuck Connors (Tab Fielding), Brock Peters (Hatcher), Paula Kelly (Martha), Stephen Young (Gilbert), Whit Bissell (Gobernador Santini), Roy Jenson (Donovan).

A PASTILLIÑA VERDE

No 2022 o futuro do planeta non é moi esperanzador que digamos, semella que se teñen cumprido as teorías formuladas do Malthus hai xa tres séculos. EE.UU é o centro do mundo e Nova York é unha megalópole de máis de 40.000.000 de persoas, fisicamente separados, cunha pequena elite que mantén o control político e económico, con acceso a certos luxos como verduras e carne, e unha maioría arrombada en rúas e edificios onde malvive con auga en garrafas, e dúas variedades de un producto comestible, soylent vermello y soylent amarelo que son a única fonte de alimentación, xa que a producción de alimentos naturais extinguiuse polo efecto invernadoiro. A compañía Soylent é unha empresa que fabrica e prové alimentos procesados de concentrados vexetais. A súa novidade alimentaria é Soylent verde, un composto feito de plancton e algas dos océanos, segundo di a publicidade da empresa.

Robert Thorn (Charlton Heston) é un policía da cidade que vive co seu amigo “Sol” Roth (Edward G. Robinson), un ancián ex profesor que só rememora o pasado, cando o planeta era máis habitable e existía alimento dabondo para todos.

Thorn vese involucrado na investigación do asasinato dun dos principais accionistas da compañía Soylent, William R. Simonson (Joseph Cotten). Alí Thorn recolle uns libros que entrega a seu amigo.

Sol Roth despois de lelos, decide dar fin á súa vida nun lugar chamado O Fogar, mentres agoniza, só acerta a dicirlle a Thorn que siga seu corpo como pista antes de desaparecer. O seguimento do seu cadáver ofrece a Thorn o destino real de todos os corpos humanos, que non é outro que acabar procesados como Soylent verde para seren parte de dicho preparado alimenticio.

Nas décadas dos anos 60 e 70 puxéronse de moda, toda unha serie de películas de ciencia ficción que propuñan visións distópicas da terra nun futuro non lonxano. Soylent Green (ou coma se traduciu en España, Cando o destino nos alcance) é un exemplo senlleiro deste tipo de filmes, de coma os homes coa nosa irreflexión, podemos chegar a destruír o planeta que nos alimenta e da acubillo, esgotar completamente os seus recursos e finalmente comernos os uns aos outros nunha roda sen fin de destrucción e desesperanza. O perverso da proposta fílmica que aquí se fai é que tanto incumprimento do protocolo de Kioto, tantos cumios do planeta fallidos, tanta deforestación do Amazonas fai que a utopía perversa de Richard Fleischer poida chegar a cumprise. Por se acaso, Bo apetito!

Actividades, Caixón de sastre, Home

Meu tío de Jacques Tati

TÍTULO ORIXINAL: Mon oncle.
NACIONALIDADE: Francia e Italia, 1958.
DIRECCIÓN:  Jacques Tati.
PRODUCCIÓN: Jacques Tati.
GUIÓN: Jacques Lagrange, Jean L´Hote e Jacques Tati. FOTOGRAFÍA: Jean Bourgoin.
MONTAXE: Suzanne Baron.
MÚSICA: Franck Barcellini e Alain Romans.
DURACIÓN: 120 minutos.

INTÉRPRETES: Jacques Tati (Monsieur Hulot), Alain Becourt (Gérard Arpel), Jean-Pierre Zola (Señor Arpel), Adrienne Servantie (Señora Arpel), Lucien Fregis (Señor Pichard), Betty Schneider (Betty).

O CAOS COLONIZA A ORDE

En 1953 Jacques Tati creou o personaxe que o faría mundialmente famoso e lembrado ó longo do tempo; Monsieur Hulot será a grande aportación do autor francés á sétima arte e ó humor con maiúsculas.

Desgarvado, camiñando a zancadas cun paraugas, que porta faga chuvia ou sol, un pequeno sombreiro de alas flexibles sobre a cabeza e unha paxariña arredor do pescozo, pantalóns ás troitas baixo os que asoman seus calcetíns de raias e unha pipa da que nunca sae fume e que incluso ás veces sostén nos seus beizos boca abaixo; M. Hulot, este Quijote do século XX, sembrará, coma o seu sosias castelán, o desconcerto alí onde vaia, poñendo patas arriba á ríxida sociedade na que non encaixa, mergullada na voráxine dos avances tecnolóxicos e nos seus costumes cotiáns, pero facéndonos reflexionar a todos sobre cara onde se conduce o mundo.

Precisamente a ruptura da cotidianidade que observamos en As vacacións de M.Hulot, 1953 trala súa chegada á pequena estación termal onde se desenvolve o filme, será un dos leitmotiv da obra cinematográfica de Tati, que se completa coa crítica á atonía das relacións humanas carentes da calidez que se lles supón, á incomunicación e ó progreso que aporta novos xeitos de vida a unha sociedade que muda –xa naqueles tempos- a pasos axigantados.

M. Hulot tornará a aparecer en O meu tío, 1958, esta vez para salvar do tedio máis absoluto ao seu sobriño Gérard, habitante dunha mansión ultramoderna e dun barrio á última en tódolos avances tecnolóxicos, e que el encargarase de poñer patas arriba cos seus despistes –non exentos de certa “mala leche”-, cos seus extraños costumes e con ese aspecto retro, de personaxe saído da máquina do tempo.

Jacques Tati continuará neste filme, a súa fina análise da sociedade do momento e a diagnose de enfermidades do século XX, que tamén o son do século XXI, coma a incomunicación, a supeditación dos seres humanos á tecnoloxía que tronza a comunicación afectiva entre iguais, e a vida dabondo programada dos habitantes das grandes cidades. A través dos seus gags mímicos, do slapstick levado por el ós máis altos cumios –algo non conquerido dende os tempos do cinema mudo, máis que por Mack Sennett, Buster Keaton ou Charles Chaplin-, e do andar escanaveirado do seu alter ego,  o realizador galo consegue arrincarnos un sorriso, e o que é máis difícil, facernos reflexionar sobre o vanais que son as nosas vidas, sobre a nosa infelicidade, sobre a soidade que moitos de nós padecemos nas cidades rodeados de miles de habitantes igual de sós ou sobre o stress –mostrando esta enfermidade social cando ni tan siquera se tiña artellado o termo-.

Tati foi o grande adiantado do seu tempo, un autor que rompeu barreiras de comunicación entre as xentes a través dunha estética e unha ética propias, que fan que todavía hoxe poidamos seguir a aprender do cómico francés e tomar dos seus filmes aspectos para o debate e a introspección.

Cómpre destacar tamén o tema musical do inicio, un dos máis coñecidos da historia e que deu lugar a varias versións algunhas delas con letra.

Actividades, Caixón de sastre, Home

A noite do cazador de Charles Laughton

TÍTULO ORIXINAL: The night of the hunter. NACIONALIDADE: EE.UU., 1955.
DIRECCIÓN: Charles Laughton.
PRODUCCIÓN: Paul Gregory. GUIÓN: James Agee; baseado na novela de David Grubb. FOTOGRAFÍA: Stanley Cortez.
MONTAXE: Robert Golden. EFECTOS ESPECIAIS: Jack Rabin e Louis de Witt. DECORADOS: Al Spencer. MÚSICA: Walter Schumann.
DURACIÓN: 93 minutos.
INTÉRPRETES: Robert Mitchum (Harry Powell), Shelley Winters (Willa Harper), Lillian Gish (Rachel Cooper), Peter Graves (Ben Harper), Billy Chapin (John Harper), Sally Jane Bruce (Pearl), Evelyn Varden (Icey Spoon), James Gleason (Tío Birdie), Don Beddoe (Walt), Gloria Castillo (Ruby), Mary Ellen Clemons (Clary), Cheryl Callaway (Mary).

A LOITA ETERNA ENTRE O BEN E O MAL

En ocasións unha película van moi por diante dos gustos dos espectadores; este é un caso paradigmático. A noite do  cazador, 1955 é unha prezada xoia visual belamente rodada, auténtica poesía en imaxes que nembargantes non acadou, no seu momento, o recoñecemento que realmente merecía. O filme recórdanos a un conto infantil -truculento e inquietante, á vez- onde os protagonistas son dous nenos, que a través dos seus ollos nos achegan unha historia, mestura de imaxes oníricas, de metáforas visuais que nos fan pensar no surrealismo de Luís Buñuel e que converten á película nunha auténtica obra de arte.

O actor británico Charles Laughton, púxose unha vez detrás das cámaras, revelándose coma un poeta que a través de planos dende o aire condúcenos lentamente á terra, ao terreal mostrando alí coma o ben e o mal poden convivir nun mesmo plano, como a abxección más absoluta, o ominoso, só ten cabida e sentido se existe a bondade, a calidez duns brazos amigos e o amor sen contrapartidas.

En plena depresión, en Virxinia, Ben Harper mata a dous homes e lles rouba 10.000 dólares que agocha no interior da inseparable boneca da súa filla Pearl facéndolle prometer ao seu outro fillo máis vello, John que nunca revelará seu agocho.

No cárcere mentres agarda ser axustizado, conta a súa peripecia a un asasino de viúvas, Harry Powell; unha especie de predicador que leva tatuadas nos dedos das mans as palabras ODIO e AMOR que lle permiten entoar de cando en vez un discurso sobre o ben e o mal, mezcolanza delirante de lecturas bíblicas mal asimiladas.

Harry Powell, ao saír do cárcere casa coa viúva de Ben Harper, Willa. Ao pouco tempo mátaa e persigue aos nenos a través dun río para que lle digan onde están os cartos; pero os cativos que foxen do feroz ogro dan cunha fada bondadosa Rachel Cooper –a gran actriz de la época silente do cine, Lilian Gish- que os coida e defende. Finalmente e ogro é detido e os pequenos quedan a vivir con aquela muller bondadosa que os amparou na adversidade, demostrándose así que o ben triúnfa sobre el mal.

O filme baseado nunha obra orixinal de David Grubb, foi convertida por James Agee nun guión que afonda no aspecto aberrante e fanático de Harry Powell, esplendidamente interpretado por Robert Mitchum que lle soubo dar ese toque de maldade incoherente ao terrible psicópata que interpreta.

Hai fragmentos en toda a película que revisten unha maxia indefinible como o descenso dos nenos polo río despois de loitar co predicador. Ao son dunha melodía suavemente fascinante -que sería utilizada polo grupo donostiarra La Buena Vida nunha das súas cancións- figuras espectrais se recortan diante do espectador, baixo unha bóveda celeste inzada de estrelas namentres unha tela de araña enmarca a barquiña que se desliza suavemente na corrente, mostrando así que os nenos foxen do mal encarnado na araña (predicador) que devora todo o que cae na súa tela.

Gran responsabilidade na beleza formal da obra a ten o director de fotografía Stanley Cortez, un dos máis grandes da historia do cine e tamén un dos máis descoñecidos, que xa tivera traballado con Orson Welles en The magnificent Ambersons, 1942 e que fora axudante de fotografía de moitos dos máis grandes: Charles Rosner, Karl Struss, Joe August…

El é o creador dunha escena extraordinaria, aquela na que aparece Shelley Winters afogada dentro do seu  coche.Toda a secuencia rodouse dentro do tanque que a Republic empregara nas películas de Tarzán, utilizando para tal fin unha boneca de cera e dúas cámaras, unha baixo a superficie e outra no exterior; uns potentes arcos cuxa luz penetraba na auga déronlle ese aspecto etéreo á composición; os cabelos ondulantes da figura foron suxeitos mediante fíos que chegaban á superficie e a tanza da caña dos pescadores que descubriron á morta pintouse de branco para facer máis notoria a súa presencia. Outro exemplo da labor mestra deste artesán: a escena do neno no faiado está enteiramente rodada en estudio e polo tanto o decorado foi construído en perspectiva, así entre o mozo e o predicador hai apenas150 m., no filme semellan moitos máis, a solución foi colocar a un anano sobre un poni recortándose sobre o horizonte.

O cine ten estas cousas, un conxunto de fotogramas que nos acercan unha historia verosímil construída sobre enganos e verdades a medias que enfatizan o poder que as imaxes teñen por si solas.

Actividades, Caixón de sastre, Home

Jennie de William Dieterle

TÍTULO ORIXINAL: Portrait of Jennie.
NACIONALIDADE: EE.UU, 1948.
DIRECCIÓN:William Dieterle. PRODUCCIÓN: David O. Selznick. GUIÓN: Paul Osborn e Peter Berneis, baseado na novela homónima de Robert Nathan, adaptada por Leonardo Becovici.
FOTOGRAFÍA: Joseph H. August [Lee Garmes]. MONTAXE: Gerald Wilson. MÚSICA: Dimitri Tiomkin  sobre música de Claude Debussy, e Bernard Herrmann.
DURACIÓN: 83 minutos.
INTÉRPRETES: Jennifer Jones (Jennie Appleton), Joseph Cotten (Eben Adams), Ethel Barrymore (Miss Spinney), Lillian Gish (madre Mary of Mercy), Cecil Kellaway (Matthews), David Wayne (Gus O’Toole), Henry Hull (Eke).

A INSPIRACIÓN A TRAVÉS DO AMOR

         O pintor Eben Adams nunca foi quen de impresionar ao influínte marchante Henry Matthews ata que debuxa o boceto dunha rapaciña que coñeceu un día no parque. Hai un aura mística na pequena, chamada Jennie, que di ter doce anos e viste roupas anticuadas. Adams tenta atopar de novo a Jennie axudado por un amabla taxista: ao fin da de novo con ela no mesmo lugar do parque… convertida nunha preciosa moza. Convence a Jennie de que pose para un retrato no que tenta trasladar súa etérea beleza ao lenzo.

         Jennie volve desaparecer e Adams descobre que foi criada nun convento e que morreu nunha tempestade que castigou unha pequena vila de Nova Inglaterra. El vai alí, agardando reunirse con ela o aniversario da súa morte.

         Jennie é unha película máxica, sobre as fronteiras entre a vida e a morte, o soño e a realidade, a evocación e o presente que presentan, ademais, unha transcendental conclusión antropolóxica: podemos cambiar o futuro, pero nunca o pasado, incluso volvendo a vivir se renova fatalmente a traxectoria iniciada e vivida.

         A película ten unha intensidade poética que comeza xa dende os versos que introducen os créditos: Quen sabe se morrer non será vivir e o que os mortais chaman vida, será a morte? ou esta máxima que explicaría o misterio do retrato do pintor á criatura que viu de entre os mortos: Beleza é verdade, verdade é beleza; é todo o que sabemos na terra e canto precisamos saber.

         A historia de amor que nos narra William Dieterle é orixinal e expresa de forma admirable a condición fugaz do ser humano: non se poden atrapar os instantes do tempo, todo flúe sen descanso, e cando o pintor intenta, arrancar a Jennie do destino, non pode. A traxedia poética se sublima coa permanencia do cadro de Jennie, aínda que non saibamos nunca con certeza se ela foi real ou tan só un soño febril de Eben Adams.

         Unha obra mestra para sempre, por sempre.

Actividades, Caixón de sastre, Home

Breve encontro de David Lean

TÍTULO ORIXINAL: Brief encounter.
NACIONALIDADE: Gran Bretaña, 1945.
DIRECCIÓN: David Lean. PRODUCCIÓN: Anthony Havelock-Allan e Ronald Neame. GUIÓN: David Lean e Robert Neame, a partires da peza teatral “Still life” de Noel Coward. FOTOGRAFÍA: Robert Krasker. MONTAXE: Jack Harris e Marjorie Saunders. MÚSICA: Concerto para piano e orquesta nº 2 de Serguei Rachmaninov.
DURACIÓN: 86 minutos.
INTÉRPRETES: Celia Johnson (Laura Jesson), Trevor Howard (Dr. Alec Harvey), Stanley Holloway (Albert Goddy), Joyce Carey (Myrtile Bagot), Cyril Raymond (Fred Jesson), Everley Gregg (Dolly Messiter), Margareth Barton (Beryl Walters), Marjorie Mars (Mary Norton).

NA PUNTA DUN PANO DE MAN

Na estación de Milford, a Laura Jesson méteselle unha carbonilla no ollo, que é delicadamente extraída por un descoñecido. Atópanse outras veces, van ao cine, comen xuntos, pasean polo parque … namóranse. Un día, Alec leva a Laura ao piso dun amigo, pero cando este volve de improviso ela fuxe avergoñada. Esa mesma noite, vólvense ver na estación e comprenden que seu amor é imposible, os dous teñen familia e plans de futuro.

         Estructurada como un flashback no que a protagonista conta en soños ao seu marido, coma namorou dun home, Breve encontro traza unha visión delicada dos sentimentos amorosos que nacen entre dúas persoas normais, casadas e felices aparentemente; un retrato minucioso dun home e unha muller marcados polo infortunio que supón, terse coñecido e non poder iniciar unha vida en común sen infrinxir unha dor irreparable aos seus seres queridos. De aí a importancia da estación de tren -cruce de vías-, metáfora dos seus itinerarios vitais que transcorren por camiños diferentes, que se unen e se separan cada xoves. Alí foi onde se coñeceron casualmente, onde Laura se namora escoitándolle falar do seu traballo coma médico e onde se despiden para sempre, sen poder facelo ante a chegada extemporánea dunha coñecida.
–         Aínda estamos a tempo de esquecer un ao outro.
–          Xa non estamos a tempo de nada.

Din, querendo loitar contra o inevitable, contra a orde natural.

         O desenlace pesimista, pero sen traxedia, suave e ordinario coma a vida de ámbolos dous ata o instante en que se coñeceron, resúmese na frase do marido ao final da película, daquel home que todas as noites facía a encrucillada do Times, coma se non reparase no conflicto interior da súa esposa:

-Estiveches moi lonxe. Gracias por volver a min.

         Cómpre destacar tamén no filme o uso da música, o concerto para piano nº 2 de Rachmaninov que dota de máis tristeza se cabe, a historia dun amor imposible.