Carta de una desconocida de Max Ophüls

TÍTULO ORIGINAL: Letter from on unknown woman. NACIONALIDAD: EE.UU., 1948.
DIRECCIÓN:  Max Ophüls.
PRODUCTOR: William Dozier. GUIÓN: Howard Koch y Max Ophüls, basado en la novela homónima de Stefan Zweig.
FOTOGRAFÍA: Frank Planner. MONTAJE: Ted J. Kent. MÚSICA: Daniele Amfitheatrof. DIRECCIÓN ARTÍSTICA: Alexander Golitzen.
DURACIÓN: 86 minutos.
INTÉRPRETES: Joan Fontaine (Lisa Berndl), Louis Jourdan (Stefan Brand), Mady Christians (Señora Berndl), Marcel Journet (Baron Johann Stauffer), Art Smith (John), Carol Yorke (Mary).

AMO, LUEGO EXISTO

Tras asaltar Adolf Hitler el poder en Alemania, el realizador judío Max Ophüls abandona su país continuando su carrera cinematográfica, iniciada a comienzos de los años 30, en diversos países europeos a lo largo de una década. Finalmente, una vez comenzada la II GuerraMundial y ante el avance alemán marcha a EE.UU. como tantos otros compatriotas, donde rueda películas tan interesantes como La conquista de un reino, 1947; Carta de una desconocida, 1948; Atrapados, 1949 y Almas desnudas, 1949.

Quizás sea Carta de una desconocida, 1948 la más importante de ellas, donde despliega un estilo cinematográfico caracterizado por muy amplios planos, largos y complicados y donde refleja un interés evidente por el análisis profundo del ser humano y sus sentimientos.

El film comienza la víspera de un duelo en la Vienade 1900 y a través de 4 flashback nos da cuenta de la vida del pianista Stefan Brand, un bon vivant incorregible y de Liza Brendle, la desconocida enamorada del título que, a través de una carta póstuma, confiesa su amor por él desde que era niña, desgranando los acontecimientos más importantes de su existencia, paralela a la del casanova con el que tiempo atrás llegó incluso a intimar, fruto de lo cual nace un niño. Liza había supeditado su vida, sus anhelos a un amor no correspondido y la carta le hace comprender a Stefan el por qué de haber sido retado a duelo aquella misma noche, así como lo miserable de su existencia, a la que pondrá fin en un acto supremo de dignidad –de la que ha carecido a lo largo de sus días- dejándose conducir al alba al encuentro de la muerte.

Rodada enteramente en estudio, esta película profundiza en lo irracional del amor, en el amor platónico en su estado más puro, en el que tan sólo una mirada, un gesto, bastan para hacer feliz a aquel que ansía ser amado. La fina sensibilidad de Max Ophüls, su profunda mirada sobre la realidad queda patente en el film. El realizador juega con nosotros haciéndonos creer que finalmente el amor triunfará, que en definitiva un hombre sin sentimientos puede redimirse por el cariño más puro y limpio de una adolescente; porque hasta el final, Liza, será aquella niña que lo observaba desde el umbral de la puerta de la casa de vecinos donde ambos vivían, deslumbrada por el gran pianista al que amó hasta el final de sus días. La imagen última en la que el protagonista, antes de subirse al coche de caballos junto a sus padrinos de duelo, se vuelve ligeramente y cree vislumbrar entre la niebla a la muchacha de ojos despiertos del piso de abajo, descubriendo así en aquella a la mujer a la que amó una noche y que no fue capaz de reconocer en la bella dama del teatro, es de una belleza, que no por simple deja de ser sublime.

Carta de una desconocida, 1948 es una bella lección de amor, una clase magistral de cine.

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